viernes, febrero 03, 2006

Eutanasia vegetal

Mi madre tiene un problema con las plantas que ella reconoce siempre sin tapujos: "A mi las plantas nunca me duran más de una semana", una verdad como un templo que he podido comprobar desde que tengo uso de razón. Pero como toda regla tiene su excepción, a su instinto herbicida han conseguido sobrevivir un par de violetas y una azalea que le regalaron hace poco.
Esta última, quedó a mi cargo hará un mes debido a que mis padres se fueron de viaje. Como yo de seres vivos no entiendo, y aún menos de plantas, decidí consultarle a google:
"El riego debe ser abundante y frecuente. Es conveniente regar por debajo las plantas sin mojar las hojas o las flores. Una buena técnica consiste en colocar la planta sobre un plato lleno de agua que debe mantenerse durante los meses más calurosos, aunque hay que quitarlo un par de días a la semana para que la planta descanse. "
Y literalmente seguí las instrucciones, no cayendo en la cuenta de que al estar en invierno, posiblemente (y cada vez estoy más seguro de ello), la planta no necesitara tener el plato situado debajo de ella continuamente lleno de agua. Lo digo porque a los cuatro días las hojas empezaron a secarse y a caerse, hecho que yo atribuí a la falta de agua (desde pequeño me han enseñado que cuando algo se seca es porque no tiene agua) por lo que le echaba más agua al platito, pero la situación sólo empeoró.
Tras el retorno de mis padres, la azalea era una sombra de lo que fue; la caída de las hojas había hecho que lo único que quedara visible de la planta fueran sus secas ramas y alguna que otra flor marchita, algo que a Tim Burton le hubiera encantado pero que a mi madre no le hizo mucha gracia. Ante esa situación, me comprometí con ella a que yo conseguiría revivir la planta, y tras el traslado de la paciente a mi habitación, comencé a buscar información sobre su extraña dolencia. Al poco rato, me topé con la causa de su mal:
"Recuerda que no es lo mismo una tierra húmeda que empapada."
Todavía hoy, casi un mes después, tengo la planta (o lo que queda de ella) en mi cuarto, y aunque ella continuamente me pide con su aspecto una muerte digna, yo sé que la puedo recuperar, de hecho, cada día tiene un mejor aspecto dentro de su elevado deterioro.
El tratamiento es sencillo: Exposición continua a la luz sin contacto directo con el sol, riego de la planta sólo por las noches y música de los strokes... y aunque nada de esto lo haya leído, parece que a la planta le hace sentirse mejor, y es que el sentido común es algo que no se puede buscar en google.