lunes, abril 11, 2005

Cuanto más lejos, mejor

Desde ayer vivo de prestado en el cuarto de mi hermano, la razón del traslado es que ayer vinieron mis abuelos a pasar una semanita con nosotros, y como mi casa no tiene más que tres dormitorios, y encima mis abuelos tienen predilección por el mio, pues me han desokupado. Seguramente no estaría tan molesto si se me avisara de la mudanza a la fuerza con más de un día de antelación, si mi abuela tardara en arreglarse en el baño menos que una quinceañera o si al ir a buscar mis jerseys en lo que fue mi armario no me encontrara con ropa interior de los años 60.
Si a esto se le añade que cada vez que mi abuela me ve por el pasillo me dice lo mismo (que si me tengo que afeitar ya, que a ver cuándo pido cita en la peluquería, que si cada vez que me ve estoy más gordo o que a ver cuándo visto como una persona decente) pues resulta que acabas cansado de su visita al día de su llegada.
De este post se puede desprender la falsa afirmación de que no quiero a mis abuelos, que nadie piense así, les quiero y mucho, pero cuanto más lejos, mejor