jueves, mayo 05, 2005

El lado oscuro de RENFE

Hace unos meses, esperando el tren como cada día en la estación de Nuevos Ministerios, vi que un cartel luminoso anunciaba la llegada de mi tren en el andén 2 para dentro de un minuto, así que para no andar luego con prisas, me pegué una carrerita hasta el andén.
Cuando ya había pasado más de un minuto desde que estaba en el andén, anunciaron por megafonía la llegada inminente de mi tren, pero con una diferencia, la anunciaban para el andén 4!
Tras volverme a pegar una carrera y llegar al andén con la lengua fuera, contemplé estupefacto como el tren que debía coger, y que debía haber llegado al andén 4, hacía su entrada en el andén 2.
Así que, venga a correr de nuevo hasta el andén 2 para terminar padeciendo el efecto "con la puerta en las narices". El resumen que me quedó de aquel día es que llegué antes que el tren, me pegué 3 carreras innecesarias, apunto me reviento el bazo, y encima terminé perdiendo el tren. ¿que por qué cuento esto? pues porque hoy ha pasado algo muy parecido, pero esta vez, el final ha sido muy distinto.
Al igual que la otra vez, el tren estaba anunciado para el andén 2, y a pesar de resaltar su llegada para dentro de 1 minuto, éste no llegaba. Como la situación ya me sonaba, en vez de bajar al andén 2, opté por quedarme esperando a ver entrar el tren en el anden correspondiente.
Así, cuando los pasajeros que entraban en ese momento en la estación, comenzaron a correr hacía el anden 2 al ver que quedaba sólo 1 minuto, yo seguía esperando. Cuando, tras el anuncio por megafonía, todos los pasajeros del andén 2 subieron las escaleras y pasaron a mi lado para cambiarse al andén 4, yo todavía seguía esperando (corred, corred malditos...). Y cuando ya por fin, el tren hizo su aparición en el andén 2, entre las caras de desconcierto de los pasajeros del andén 4, yo, que ya había dejado de esperar, subía en él con una sonrisita, que aún, cuando escribo estas líneas, no se me ha borrado.
Y es que al final, todo se ve de forma distinta cuando estás en el otro lado...