viernes, mayo 06, 2005

El retorno del cable

Pues al final, ni quince días ni los diez como mínimo que nos dijeron. Ayer mismo estaban los técnicos de Telefónica otra vez en casa, instalándonos de nuevo el cable y llevándose lo de Imagenio; que no digo yo que no tuviera una oferta de canales interesante por un precio económico (según mi padre); de lo que me quejaba era que, desde que el chisme ese entró en mi casa, mi conexión no ha dejado de ir como el culo.

Eso sí, para todo el tiempo que decían que como mínimo debías esperar para que te lo desistalaran (inversamente proporcional al de instalación), luego te lo quitan en nada, ni mi madre se enteró de su visita, y seguramente hubieran tardado menos si mi padre no les hubiera dicho al técnico (todo un profesional de mascar chicle) que me explicaran todo lo relacionado con el router: "Mira, esto es una dirección IP... ñam, ñam... y esto es una máscara, entonces... ñam, ñam, ñam...".

Debería haberle dicho que todos esos temas estoy harto de estudiarlos en la universidad, pero ni quería parecer un maleducado, ni hacer quedar mal a mi padre, así que preferí quedarme callado y observar con qué destreza el hombre era capaz de hablar y mascar chicle a la vez, como ya he dicho, todo un profesional.

Cuando ya se hubieron ido, me disculpé ante mi padre por ser un mal pensado de las multinacionales y de su sistema de altas y bajas, y es que me había sorprendido mucho que, pese a que en un principio nos dijeran que mínimo 10 días, al final nos lo hicieran en 4... "Ojalá hubiera sido así"-contestó tras escucharme-"la realidad es que desde el lunes les he estado llamando y dando el coñazo para que lo quitaran de una vez, y al final han accedido".

Moraleja: quien no llora, no mama.