sábado, junio 11, 2005

Cumpleaños a lo alemán

Como entre examen y examen siempre hay sitio para quedar con los amigos y más si se celebra un cumpleaños, ayer fuimos a un alemán a beber cerveza australiana (paradojas de la vida) para brindar por tan feliz evento (sobre todo para los que éramos invitados).
Como no todo en la vida es beber (aunque tampoco puedo decir esto muy convencido), optamos por pedir unas racioncillas para que los efectos de las “cañas” de medio litro no nos hicieran efecto tan rápidamente.
Así, se optó por acompañarlas con unos bocaditos bávaros, unos aritos de cebolla y una ración de salchichas alemanas, todo ello a repartir en grupos de cuatro… He de decir, que por mí y por los ruidos que mi estómago profería hubiera pedido más, ya que veía que en cuanto pusieran la comida ésta iba a volar de lo canino que estábamos todos… desgraciadamente me equivocaba…
La comida llego minutos más tarde acompañada por una frase del camarero que anunciaba lo que se nos venía encima: “venga chavales, se acabaron las mariconadas”, poniendo a continuación los platos pedidos.
Así, lo que eran unos “bocaditos” bávaros (trozos de pollo empanado) terminaron siendo casi una ración de pechugas empanadas, mientras que lo llamado “aritos” de cebolla alcanzaban unas dimensiones más equiparables con las de un donut que con las de un “arito”.
Por no hablar de la ración de las salchichas... con decir que ésta no tenía el sufijo -ito incluido en su nombre y que el plato en cuestión sobresalía por los dos lados de la mesa, yo creo que es suficiente para imaginarse con la orgía de comida con la que allí nos juntamos…
En fin, que como se ve, todo en ese sitio era a lo bestia de grande, por lo que la cuenta no iba a ser menos, pero eso ya es otra historia…