SSShhh...
De entre todas las manías que tengo, destaca la de evitar estudiar en biblioteca. Sin embargo, cuando ya están los examenes a la vuelta de la esquina, me veo en la obligación de intentar aprovechar el tiempo libre de universidad, en estudiar en la biblioteca del campus, biblioteca que desde hace unos años es lo más parecido a estudiar en mitad del Bronx (la última vez que me levanté para ir al servicio, me robaron la silla, todo un detalle).
Así, la biblioteca está tomada por nengs y demás clases de winchos que buscan en ella un sitio para contarse la juerga de anoche, el resultado de la final de copa de Europa (You'll never walk alone) o lo mucho que tira la vespa del kolega de su vecino. Gentuza, que nos deleita primero con un concierto de melodías politono y sonitono del móvil (Palante, patras, gasolina y demás) , y tras descolgar, con su conversación a tono normal de voz para que no perdamos detalle de la misma ("Si nena... aki en la biblio, haciendo que estudio un poko, juass...") y todo esto sin moverse del asiento... todo un profesional.
Como todo tiene un límite, la dirección de la biblioteca ha emprendido una campaña (casi se puede decir que una cruzada) para erradicar todo tipo de conversación subida de tono, y devolver a los winchos a su habitat natural, la cafetería.
La cruzada lleva el lema "Ssshhh... silencio, se estudia" y va acompañada de un termometro gigante hecho en cartulina (siguiendo seguro algún que otro Briconsejo) donde se marcan en decibelios dos cosas: la media de ruido del día anterior y... el record total de ruido conseguido... Muy bien...sencillamente, no lo entiendo... partiendo de que el umbral lo ha fijado la biblioteca en 35 dB, nuestro record está en 52, y la media no baja de 45... y con esto, ¿que se pretende conseguir?
En teoría, avergonzar y hacer sentirse culpable a la gente por no dejar estudiar a sus compañeros. Bueno, pues aunque pueda parecer mentira, se está consiguiendo que progresivamente la gente empiece a hablar menos y estudiar más, incluido yo (a quien vamos a engañar). Todo sea por un ambiente de estudio mejor y porque un día, uno de nuestros apreciados winchos, no descubra el ruidómetro y se marque un "que pasa NEEEE...EEENG!" que nos haga marcar un nuevo máximo histórico.

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