lunes, agosto 15, 2005

El serpiente

Cuando paseo por mi barrio, ya sea para ir a la universidad o para ir a comprar el pan, me suelo encontar con un señor un tanto feo y bastante raro, al que yo apodo cariñosamente "el serpiente", paseando a su perro (creo que un esnaucer).
La razón de tan singular apodo es, que siempre que me ve, me hace el gesto de pedir un cigarrillo (gesto que conozco demasiado bien de mis años de mendicidad de alquitrán) y es al recibir la negativa por respuesta (nunca me ha pillado con tabaco encima) cuando me da las gracias; el problema viene de que a este señor le faltan todos los incisivos superiores, por lo que al dar las gracias, la lengua se le escapa por el hueco de su dentadura, siseando como si de una serpiente se tratara: graciasssssh...
Obviamente, esta no es la única razón que hace al serpiente ser una de esas personas que no te gustaría encontrarte en un callejón oscuro a medianoche. Entre otras, destacan que siempre va con su abrigo verde (hasta en verano), le gusta hablar con su perro y tiende a emitir sonidos raros cuando hace frio... si a esto le sumamos lo de ayer, entenderéis que a partir de ahora me cambie de acera cuando lo vea.
Y es que ayer, iba por la calle leyendo unas hojas sobre una práctica que tengo que hacer para septiembre, cuando, en mitad de la tranquilidad que se respira estos dias en madrid, alguien me pega un grito: "BUENOS DÍASSSSSH!". Del susto que me llevé se me cayeron hasta las hojas, y no fue hasta que me giré cuando ví, unos pasos más atrás, al serpiente agachado junto a su perro, haciéndose el despistado mientras le acariciaba la cabeza (mal truco, sólo estábamos él y yo en la calle).
"Joder, vaya susto que me has pegado!"... Ni caso. Ya me disponía a seguir mi camino, cuando le oí decir algo detrás mía. Al girarme para ver si entendía mejor, descubrí que lo que decía no era para mí; el serpiente se acababa de poner a hablar con su perro.
Lo que más me jode de esta historia, es que al final los buenos días tampoco serían para mí, sino para su perro, aunque tampoco debería extrañarme, ya que hasta el día de hoy, el sólo me ha dado las graciasssssh...