Dougal Robertson y el misterio del Cherry García
Aprovechando que con el día de hoy termina marzo, me gustaría repasar los posts publicados hasta ahora con la finalidad de añadir comentarios sobre la marcha o analizar si ha variado mi opinión desde que fueron publicados. Lamentablemente, con éste son sólo 5 los que llevo publicados, así que poco voy a poder comentar, sin embargo, tratare mantener esta idea para próximos fines de mes.
Tras el naufragio de ayer, se me ha mostrado desde distintos frentes (creo que han sido dos en total) la total disconformidad con la solución planteada y las más sinceras muestras de apoyo, tanto en la exclusión del bote de los odiados cuchillos como en la inclusión del achicador (ese gran olvidado) en el top5 de la lista. Sin embargo, he de decir, en mi propio perjuicio, que esa solución, es la que adoptó Dougal Robertson... ¿y quien es Dougal Robertson? pues ni más ni menos que el personajillo en el que está basada la historia... esperemos algún día contactar con él y que nos explique el misterio de los cuchillos de cocina.
Otro misterio que me tiene a mi intrigado, es el procedimiento que se debería seguir para comer el helado Cherry Garcia (hablando de todo un poco...), ese helado que junta dos ingredientes puramente pasionales: la cereza y el chocolate negro. Sí, muy bonito... ¿pero cómo se come? El gran tamaño de los trozos de chocolate negro (imposibles de romper) y las descomunales cerezas (más grandes que las de Julia Otero) hacen realmente imposible el juntar en una misma cuchara a los 3 ingredientes (sí, también hay helado), sin embargo, es aqui donde reside mi pasión hacia él, ya que cada cucharada sabe distinta de la anterior.
Un amigo mio, relacionando en su día a las mujeres con los helados, dijo que el nunca podría dejar de probar otros sabores de helados, que hasta que no los probara no podría decidirse sobre cual le gusta más...Yo al contrario, creo que ya he encontrado mi sabor... larga vida al Cherry García!
